And the winner is…
Posted by victor | Filed under Cine
Entre exámenes, vacaciones y problemas con internet llevo [llevamos] ya una temporada sin postear, así que he decidido volver a la acción. Y voy a hacerlo con la “esperada” película que ocupa el primer puesto en mi ranking del 2007: Zodiac.
Película muy esperada y poco laureada por muchos (incluidos algunos de los lectores habituales de demalagana), el último film del siempre interesante (y efectista) David Fincher me pareció (especialmente a partir del segundo visionado, todo hay que decirlo) su mejor obra hasta la fecha. 100% clase. ¿Por qué?
Aunque se pueden comentar muchos aspectos de la película (desde la calidad de la fotografía a las actuaciones, pasando por todo tipo de teorías sobre la posmodernidad y el pastiche -la semejanza con otras películas es palpable para cualquier espectador, especialmente la parte de la oficina, calcada/homenaje de Todos los hombres del presidente-), creo que lo más interesante del film está en la desviación que se produce de la narración clásica (pero teniendo ésta como base, sin caer en lo moderno) y en cómo ésta (paradójicamente bastante criticada por el público, hasta el punto de que uno de los comentarios más oídos era que “la primera hora esta bien pero luego decae y aburre un poco”) y la puesta en escena se relacionan con la historia que nos [re]presenta Fincher. ¿Y qué tiene de interesante? Pues sencillamente que está controlada al milímetro, y no hay cosa que atraiga más de un film que observar que cada detalle, por ínfimo que sea, está ahí por algo (pero a diferencia del cine clásico, éstos no tienen por que ser “útiles” para la trama).
Fincher, que se ha basado en una historia real, presenta una narración fiel a ésta, tanto a nivel argumental como rítmico, consiguiendo que los espectadores no sólo asistamos a una investigación criminal, sino que la vivamos en nuestras carnes, con todos sus altibajos, confusión y sobre-subinformación. Todo está sobre la mesa, tenemos todos los datos que tienen nuestros tres protagonistas (en lugar de los tres actos clásicos nos ofrece tres “capítulos” consecutivos de la investigación relacionados pero diferentes, cada uno con un protagonista propio) y, al igual que ellos, no tenemos ni idea de por donde van los tiros. Pero todo está allí, nada de lo que luego descubran en los archivos nos es nuevo. Todo ha sido presentado, pero con la suficiente sutileza como para que no nos demos cuenta o no le prestemos una atención especial o privilegiada. Pero va más allá su atrevimiento, ya que a falta de una resolución de la historia real, la narración no iba a ser diferente, quedando la película privada del habitual clímax catárquico, clave de toda estructura clásica (aunque se permite ofrecernos un miniclímax en un siniestro desván). Todo esto manteniendo un contrato con su público por el cual lo coloca a la misma altura que los protagonistas, sin dar ventajas a ninguno de ellos: aunque asistimos a los asesinatos, por más que busquemos no se nos ofrece más información que la ya presentada anteriormente sobre el asesino. Así, la primera vez no es más que una pistola (magnifico comienzo, por cierto), la segunda una persona totalmente enmascarada (aún no sabemos nada de él), la tercera podemos ver por sus manos y su cuello que es blanco (cosa que ya nos habían dicho poco antes), y así sucesivamente. En definitiva, un maravilloso ejercicio narrativo y de juego con el espectador, a la vez que una negación o inversión de su propia filmografía (basada en gran medida en el efectismo, valga de ejemplo los finales de Se7en, El club de la lucha o The game).
Y ya para terminar dos apuntes para los gourmets cinematográficos. Primero, y aún relacionado con la narración, destacar la exquisitez con la que introduce las marcas temporales, como ir a ver al cine Harry el sucio (con lo que, además de situarnos temporalmente de una forma maravillosa, añade un nivel de realismo a la película al ser comparada con una otra de trama similar pero exposición mucho más ficcional) o representa las largas elipsis inherentes en la historia real mediante la visualización acelerada de la construcción de un rascacielos. Y segundo, ya para los más sibaritas, el momento en el que el detective le quita el tomate a la hamburguesa. Decir tanto con tan poco.
Chapeau.
Tags: Cine, critica, fincher, zodiac
2 Responses to “And the winner is…”
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hijanus Says:
August 18th, 2008 at 5:28 amFui a verla al cine con Maestro Flory.
Sin duda thriller con iman.
A mi me atrapo desde el comienzo, si es cierto que crea una atmosfera de confusion en la que decae el suspense pero que merece la pena por su final.
Como bien dices impregnada de otros filmes de serial killers con alusiones y guiños.
Para mi la mejor que he ido a ver al cine en mucho tiempo.
En el fnac esta disponible en formato carta para que el asesino del Zodiaco siempre vaya contigo.
Aaay -
vendoflores Says:
August 28th, 2008 at 12:09 ampara mi de lo mejor del año también. coincido en resaltar el plano en el que se ve la construcción del rascacielos desde un tomavistas, donde se nota el paso del tiempo y todas esas movidas metafóricas que os gusta destacar tanto a los que hacéis las críticas. la secuencia de la pareja en el lago también la destacaría pero por otros motivos…
y qué decir del vestuario, más bien de todo el atrezzo y ambiente que se respira en las oficinas del periódico y policía. quiero tirantes y corbata ancha para ir a currar. y todo en colores crema.













